En Las Palmas, un proyecto solidario reparte comida, esperanza y dignidad a quienes más lo necesitan.
En Las Palmas de Gran Canaria, la solidaridad tiene nombre propio: el Centro Comunitario con Alternativa Habitacional para Personas y Jóvenes sin Hogar Miller Bajo. Financiado por la Fundación «la Caixa», este proyecto ha transformando vidas al ofrecer mucho más que alimentos: Ha brindado apoyo integral, escucha activa y una oportunidad real de reconstruir el futuro.
Comida que alimenta el cuerpo… y el alma
Cada semana, el equipo de Ángeles de la Noche recorre las calles de la ciudad entregando productos básicos como arroz, legumbres, aceite y conservas a personas en situación de calle o exclusión social. Pero lo que ofrecen va mucho más allá de alimentos: brindan atención, respeto y un gesto cálido que les recuerda a cada persona que no está sola, que su dignidad permanece intacta y que hay quienes les ven, les reconocen y les valoran.
Además, desde el propio Centro Comunitario, se han realizado repartos semanales de alimentos a más de 200 personas, ofreciendo un espacio seguro donde la ayuda llega acompañada de escucha activa. Este punto de encuentro se ha convertido en un referente de apoyo para quienes buscan reconstruir sus vidas.
Este esfuerzo se articula gracias a la labor conjunta de trabajadoras sociales, voluntarios y coordinadores, en colaboración con entidades públicas y privadas. La ayuda llega de forma rápida y eficaz, y con cada entrega se fortalece un vínculo que va más allá de lo material. Para muchos, ese plato caliente es el primer paso hacia la estabilidad emocional y la reinserción social. Es el comienzo de un camino hacia la autonomía y el reconocimiento de su dignidad.
Mucho más que comida: un refugio para reconstruir vidas
El Centro Comunitario Miller Bajo no se limita al reparto de alimentos. Gracias al respaldo de la Fundación «la Caixa», Remar ha ofrecido también alojamiento temporal a personas sin hogar y jóvenes en situación de vulnerabilidad. Además, organiza talleres de habilidades personales, formación en oficios básicos y dinámicas grupales que han fomentado su autoestima, confianza y sentido de comunidad.
Cada participante ha estado acompañado por un equipo que escucha, orienta y cree en sus posibilidades. Aquí, cada historia importa. Cada paso cuenta. Y cada logro es celebrado como una victoria colectiva.
Un faro de esperanza en medio de la exclusión
En una ciudad donde la exclusión social sigue siendo una realidad para muchos, este proyecto se ha levantado como un faro de esperanza. La Fundación «la Caixa», con su firme compromiso social, impulsa esta iniciativa que demuestra que la solidaridad no solo alimenta: transforma.
Desde un plato de comida hasta un nuevo comienzo, el Centro Comunitario con Alternativa Habitacional para Personas y Jóvenes sin Hogar Miller Bajo ha marcando la diferencia. Porque cuando la ayuda se da con el corazón, el cambio es posible. Y juntos, podemos construir un futuro más justo y humano
¡Seguimos firmes constantes y creciendo!










