Diputación de Badajoz y Remar Extremadura: esperanza que se convierte en acción en el corazón de Níger.
En el corazón de Níger, en la aldea de Gueliel, florece una iniciativa que va más allá de la producción de huevos y carne: se trata de la segunda fase del proyecto “Ampliación y fortalecimiento del Programa Avícola en Gueliel, Níger: Hacia la Seguridad Alimentaria y el Desarrollo Inclusivo”, una acción de cooperación internacional impulsada por la ONG Remar Extremadura y subvencionada por la Diputación de Badajoz.
Este proyecto, que se desarrollará a lo largo de 2025, tiene como objetivo mejorar la seguridad alimentaria y fortalecer económicamente a mujeres y jóvenes en situación de vulnerabilidad. En una región donde la pobreza, la malnutrición y la exclusión social son parte del día a día, esta intervención representa una bocanada de aire fresco.
Actividades que alimentan el futuro
La iniciativa contempla la incorporación de 2.000 aves al gallinero comunitario, así como la mejora de sus instalaciones con sistemas de iluminación solar y equipamiento técnico. Pero lo más transformador será el proceso formativo: 345 personas recibirán capacitación en manejo avícola, agroecología y comercialización de productos, con un esfuerzo deliberado para garantizar que al menos la mitad de los participantes sean mujeres, fomentando así su participación activa y su papel fundamental en el desarrollo de la comunidad.
Además, se elaborará una guía formativa que recogerá las mejores prácticas y los testimonios de mujeres que han logrado transformar su realidad gracias al proyecto. Como parte del cierre, se celebrará un evento comunitario en el que los participantes compartirán los conocimientos adquiridos, fortaleciendo el tejido social y el aprendizaje colectivo. A la finalización del proyecto se celebrará un evento con la entrega de diplomas, como reconocimiento al esfuerzo y la determinación de quienes han apostado por cambiar no solo sus propias vidas, sino también las de sus familias y comunidades.
Historias que inspiran
Detrás de cada actividad hay rostros, sueños y luchas. Mujeres que han sido víctimas de violencia, jóvenes sin acceso a educación, niños desnutridos… Todos ellos encuentran en este programa no solo alimento, sino dignidad. La participación activa de la comunidad —desde el diagnóstico hasta la ejecución— garantiza que las soluciones respondan a sus verdaderas necesidades.
Un modelo replicable
Este proyecto se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente los relacionados con hambre cero, igualdad de género y trabajo decente. Su enfoque participativo y sostenible lo convierte en un modelo que puede replicarse en otras comunidades del país.
Desde la Diputación de Badajoz hasta Gueliel, la cooperación internacional demuestra que la solidaridad no conoce límites geográficos ni culturales. Cuando la voluntad se une al compromiso, no solo se transforman realidades: se encienden futuros, se dignifican vidas y se construyen puentes donde antes solo había distancia. Este proyecto es prueba viva de que, cuando se tiende la mano, el cambio es inevitable.
Porque alimentar el cuerpo es urgente, pero alimentar el alma es imprescindible.