Impacto social de la ruta de la droga y de crisis socioeconómica por covid-19 en la mujer andaluza, financiado por la Junta de Andalucía.

Nuestro proyecto de atención social a mujeres, madres a través de dispositivos de inclusión continúa. Se están mejorando las condiciones de vida de las familias monomarentales beneficiarias a partir de espacios de acogida de convivencia y atención integral que proporcionan herramientas y recursos temporales de información, orientación y acompañamiento social y posibilitamos así su inclusión social y normalización del núcleo familiar.

Las actividades que se están realizando son:

  • Espacios de acogida para familias: estos hogares cuentan con plazas para madres solteras (monomarentales) en situación de vulnerabilidad y exclusión social.
  • Talleres de desarrollo personal y familiar: espacio destinado al aprendizaje de técnicas que fomenten la expresión de sentimientos y emociones en un ambiente relajado y de aceptación, además de permitir la discusión y la reflexión necesaria para el cambio cognitivo. El objetivo de ésta actividad es facilitar que las madres adquieran estrategias personales, emocionales y educativas que les permitan implicarse de un modo eficaz en la construcción de una dinámica de convivencia familiar positiva y en el desarrollo de modelos para los menores.
  • Atención social individual: Esta es quizás una de las actividades prioritarias pues nos permite medir los avances con la familia.
  • Atención social familiar.
  • Reuniones y espacios de encuentro institucional: consiste en el conjunto de reuniones y espacios que nos permiten visibilizar el problema y mejorar la situación y condiciones de las familias monomarentales beneficiarias. Durante este tiempo se está intentando intensificar nuestra coordinación con servicios sociales, así como con aquellos departamentos e instituciones que nos permitan mejor su situación y alcanzar los resultados esperados.

Las destinatarias de nuestro proyecto son mujeres, madres, en situación de exclusión como consecuencia del impacto social que ha generado el consumo de drogas directamente en su situación personal, estructura familiar y/o entorno social. Viven en las barriadas marginales con un 70% de paro, donde la pobreza, la exclusión social y el tráfico de drogas se han convertido en una forma de vida. Y las características de las destinatarias son mayormente: una unidad de convivencia conformada por progenitora y menor de edad, son mujeres que se encuentran en edad activa para el empleo y cuentan con estudios básicos/secundarios mayoritariamente, carecen actualmente de empleo formal y su situación económica es muy precaria, definida como de riesgo de exclusión, carecen de apoyo social o familiar, un 2% además son víctimas de violencia de género y desarrollan algún tipo de actividad ilegal o tienen un entorno cercano a las drogas.