Programa de Visitas a Centros Penitenciarios

Este Proyecto se realiza a nivel grupal, en terapias de autoayuda y solidaridad dentro de la cárcel, bajo la dirección de un coordinador entrenado; y a nivel individual, tratando a cada persona, con necesidades y demandas y a nivel familiar, tratando con las familias de los jóvenes, apoyando su relación y contacto.
Este programa lleva funcionando de una forma estable y en colaboración con Instituciones Penitenciarias desde hace varios años, teniendo miembros de la asociación, acceso a diferentes centros penitenciarios.

 

Remar Prisiones

Actualmente estas visitas se llevan a cabo de forma semanal en más de 3 Centros Penitenciarios en Madrid que atiende a una población de más de 625 presos a la semana, y consisten   en una serie de charlas que se realizan en los diferentes módulos, y en   un seguimiento personalizado de aquellos que voluntariamente se suscriben   al programa.

En la visita se tratan situaciones y actitudes y las formas de enfrentarse a ellas, siendo de gran ayuda para los chicos-as las enseñanzas recibidas;   igualmente se tratan asuntos personales y se intenta ayudar y asesorar en estos, estudiando también la posibilidad de que accedan a los programas   de tratamiento en nuestros centros.

El Objetivo general es Potenciar actitudes positivas de integración, convivencia y solidaridad entre los presos, superar cualquier tipo de comportamiento adictivo y aprender mecanismos de integración, para crear un grupo de autoayuda y facilitar el crecimiento de las relaciones humanas y la capacidad de comunicación dentro y fuera de la Prisión para conseguir un mayor bienestar social entre los presos.

Las metas que se intentan lograr con estas visitas son:

Captar la atención de los presos para que acudan a las reuniones, por medio de conciertos musicales o anuncios, etc..

Realizar reuniones en las que se expongan testimonios de jóvenes que han salido de las cárceles, que han superado su adicción, se enseñan canciones y todo ello para desarrollar formas de acción positivas para paliar las deficiencias que se detectan.

Informar sobre los centros REMAR, equipamientos, actividades y proyectos llevados a cabo en España y extranjero, ya sea con charlas, vídeos, fotos, revistas....

Informar sobre las posibilidades y las condiciones necesarias para poder cumplir la condena en el centro, gestiones previas, comportamiento y actitud positiva necesaria dentro del tiempo en prisión, etc..

Informar al equipo técnico de la prisión el avance y desarrollo del Programa, cambios del mismo, posibilidades de gestionar el cumplimiento de condenas de los jóvenes en el centro, etc, periódicamente y cuando sea oportuno y necesario.

Ofrecer escucha y apoyo, consejo y asesoría, comprensión, animación y ayuda en la restauración tanto de lazos familiares, como de actitudes y valores.

Recoger las demandas de los jóvenes para posteriormente buscar soluciones y respuestas adecuadas dentro de nuestras posibilidades, siempre que sea oportuno y aceptado por el quipo técnico.

Atender a las familias e informarles de la situación de sus hijos.

Tras haber transcurridos seis meses de seguimiento en el programa, salvo excepciones, ofrecer facilidades para cumplir la condena en el centro, por medio de contratación profesional, a través de Art. 57/1 y a través del Art. 60 del Reglamento Penitenciario, etc.

Crear momentos de evasión y distracción, pro medio de actividades como partidos de fútbol, exposición de videos, conciertos musicales y escenificaciones teatrales, etc.

Ofrecer el Centro como vía para disfrutar los permisos de aquellos jóvenes que no tengan familia o quien les acoja.

Desarrollar en los presos una actitud de solidaridad y comprensión para crear así grupos de apoyo  y ayuda mutua.

PROGRAMA  DE CUMPLIMENTO DE CONDENAS

Desde que REMAR comenzó su  andadura, tuvimos la confianza de los jueces, que nos enviaron personas  con adicción a las drogas, para que cumplieran sus condenas en Remar,  siendo muchos de ellos rehabilitados durante el tiempo de cumplimiento.

El objetivo principal de este programa de CUMPLIMENTO DE CONDENAS consiste en integrar en los programas de la asociación a personas que los jueces, o Institucione Penitenciarias, autorizan para que cumplan sus condenas de forma alternativa en nuestros centros.

Los objetivos concretos de esta labor con personas que salen de una prisión para cumplir una condena en los Centros REMAR son:

            - Alcanzar su rehabilitación de cualquier adicción.

            - Desarrollar sus capacidades intelectuales y profesionales.

            - Restaurar los lazos familiares.

            - Apoyar y ayudar a estos jóvenes en la rehabilitación de trabajos con los que puedan vivir con dignidad ellos y sus familias, y además ser útiles a otros.

- Alcanzar su reinserción completa en la sociedad.

 

Se forma a los jóvenes acogidos en los centros para marginados de REMAR en hábitos de alimentación e higiene y cuidado personal, así como capacitación en diferentes oficios y habilidades técnicas y de producción en los talleres de capacitación: artesanía, carpintería metálica, tapicería y carpintería de madera, que les permitirá su reinserción social, el desarrollo de sus potencialidades, y el sostenimiento propio de los centros y de sus familias. Algunos de ellos serán formados como líderes para su posterior desempeño de puestos de administración y gestión de nuevos centros acogida.

Los internos que acuden a Remar a cumplir una condena, ingresan en un Centro de Primera Fase, aunque no mantenga consumo o no tengan una adicción notoria, ya que se ve conveniente que la persona sea atendida en un primer período en una casa de acogida en el campo algo apartada del entorno normal, ya que en estas casas, es más fácil la adaptación al centro, ya sea por los trabajos que se realizan, por el trato más personal que los monitores realizan con los internos, porque hay más tiempo de ocio y de relax, etc.

Si su adicción fuera notoria y mantuviera el consumo, también ingresa en una Primera fase pero con el propósito principal de superar la desintoxicación física y psíquica. Si se diera el caso de un enfermo terminal de sida en el que el estado físico fuera crítico, será atendido en una casa donde habría una mayor dedicación y atención que estas personas precisan.

Los horarios están sujetos a los trabajos y circunstancias.

En las casas de primera fase, sobre todo se realizan labores domésticas y de agricultura, así como trabajos con animales si la casa es una granja. Las personas que llevan más tiempo, comienzan a prepararse para la segunda fase, al ir tomando contacto con el exterior, realizando trabajos semejantes a repartir propaganda, etc.

Los quince primeros días no podrá recibir visitas ya que es un tiempo de observación, adaptación al medio y conocimiento de los compañeros. A partir de entonces, y con previa autorización del responsable, se podrán recibir visitas.

A los cuatro meses aproximadamente (dependiendo de cada caso concreto), la persona pasa a realizar la segunda fase de rehabilitación donde principalmente se tratan los problemas que llevaron a la persona a la utilización de drogas, y a los problemas que han surgido en su vida como consecuencia de este consumo. Se inicia un acercamiento familiar, se ayuda y apoya la reanudación de relaciones familiares rotas por el consumo, cónyuges, hijos, padres, realizando visitas con aviso previo al responsable del centro donde vive. En esta fase se realizan los tratamientos de terapias de grupo, en los que se trabaja con la persona, intentando que alcance una base mínima de:

- Autodisciplina personal, ya que se enseñan normas de aseo personal, limpieza y orden del cuarto, limpieza exhaustiva de la cocina, diligencia y perseverancia en los trabajos y tareas,...

- Desarrollo de la propia dignidad y autoestima, realizando trabajos que vayan con la persona, desarrollando sus capacidades y cualidades, trabajos de su profesión, comenzando un contacto con la sociedad en trabajos como ventas, oficinas, transporte de vehículos, mecánica, pintura, recogida de muebles,... y si la persona responde a esta segunda fase, pasaría a realizar la tercera fase del Programa de Reinserción, donde se pretende iniciar a la persona en la toma de responsabilidades y en trabajos o sobre personas, siempre dependiendo de sus características y aspiraciones, las cuales desempeñan primeramente en el centro, para después poder realizar trabajos en la calle, con un nivel profesional óptimo.

Deben ser responsables de sí mismos, teniendo mayor libertad, ya que pueden beneficiarse de permisos, salidas para actividades, visitar a la familia,  todo ello según su conducta.